Pediste cita en el banco, llevaste el balance y lo primero que te dijo el ejecutivo fue "vamos a financiar tu capital de trabajo". Asentiste como si entendieras, firmaste un crédito de $5.000.000 y recién al llegar a tu negocio te diste cuenta de algo: nunca supiste cuánta plata necesitabas de verdad. Lo más probable es que ya tuvieras esa plata. Solo que estaba atrapada en clientes que todavía no te pagan. Vamos a calcularlo bien, con números chilenos, para que la próxima vez sepas exactamente cuánto te falta antes de endeudarte.
La definición que sí sirve (no la del diccionario)
El capital de trabajo es la plata que necesitas para operar entre que pagas y te pagan. Punto. Todo lo demás es relleno de manual.
Tu negocio tiene un ciclo: compras mercadería o materia prima, la transformas o la vendes, emites la factura y esperas. Mientras esperas que el cliente pague, igual tienes que pagar sueldos el 30, el IVA el 20, el arriendo, a tus proveedores. El capital de trabajo es el colchón que te mantiene en pie durante esa espera. Si vendes con pago al contado, casi no necesitas colchón. Si vendes con factura a 30, 60 o 90 días, necesitas mucho.
Por eso dos negocios que facturan lo mismo pueden tener necesidades de caja completamente distintas. Una distribuidora en Quilicura que le vende a supermercados a 60 días vive ahogada aunque facture $20.000.000 al mes. Un local de comida que cobra al instante con $8.000.000 mensuales duerme tranquilo. La diferencia no está en las ventas. Está en cuánto tiempo tu plata anda dando vueltas afuera antes de volver a tu cuenta.
La fórmula simple: activo circulante − pasivo circulante
La fórmula contable clásica del capital de trabajo es esta:
Capital de trabajo = Activo circulante − Pasivo circulante
"Circulante" significa que se convierte en plata (o se paga) dentro de un año. No el camión, no el local. Lo que se mueve mes a mes.
Qué cuenta como activo circulante
Es todo lo que puedes convertir en plata en el corto plazo:
- Caja y banco: la plata que tienes hoy, líquida.
- Cuentas por cobrar (CxC): lo que tus clientes te deben por facturas ya emitidas y todavía no pagadas.
- Inventario: la mercadería que tienes en bodega lista para vender.
Ojo con el inventario: aparece como activo, pero no es plata hasta que lo vendes y te lo pagan. Muchos emprendedores se sienten ricos mirando la bodega llena y pobres mirando la cuenta corriente. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo.
Qué cuenta como pasivo circulante
Es todo lo que tienes que pagar pronto:
- Cuentas por pagar (CxP): lo que les debes a tus proveedores por facturas que aún no cancelas.
- IVA por pagar: el débito menos el crédito que declaras en el F29 y pagas el día 20 del mes siguiente.
- Sueldos y cotizaciones: lo que pagas a fin de mes.
- Cuotas de crédito o tarjetas del negocio que vencen este mes.
Si quieres ordenar primero la base contable de tu negocio, te sirve aprender a armar un balance general en Excel antes de seguir, porque de ahí salen todas estas cuentas.
El número que de verdad importa: capital de trabajo neto
La fórmula contable está bien, pero arrastra el inventario y la caja, y eso a veces esconde el problema. El número que de verdad te dice si vas a quedar sin plata es más crudo:
Colchón real = lo que te deben pronto (CxC) − lo que debes pronto (CxP + IVA + sueldos)
Esto es lo que un cliente que no paga a tiempo le hace a tu caja. Y casi nadie lo mira.
Ejemplo con números reales
Imagina una pyme de servicios que cierra el mes así:
- Te deben $6.000.000 en facturas emitidas (CxC).
- Le debes a proveedores $4.200.000 que vencen este mes (CxP).
- Tienes que pagar $900.000 de IVA el día 20.
A primera vista parece que andas bien: te deben seis millones, debes poco más de cinco. Pero el cálculo honesto es:
$6.000.000 − $4.200.000 − $900.000 = $900.000
Tu colchón real es de $900.000. Y eso suponiendo que todos tus clientes paguen a tiempo. Si uno solo que te debe $1.500.000 se atrasa quince días, tu colchón se vuelve negativo y no llegas al día 20. Ahí es cuando aparece la frustración de "facturo harto pero nunca tengo plata". No es magia. Es que tu plata está afuera y tus deudas están adentro.
Saber tu colchón real antes del día 20, no después.
El sistema financiero que tu negocio necesita.
Ver Kavero EmpresasLa trampa del crédito: pedir plata que ya tenías
Acá está el punto que casi nadie te dice. Cuando el banco te ofrece financiar capital de trabajo, muchas veces te está prestando plata para tapar el hoyo que dejaron clientes que no han pagado.
Volvamos a la distribuidora de Quilicura. Le venden a tres cadenas a 60 días. En el papel facturó $18.000.000 el mes pasado. Pero al revisar quién pagó y quién no, descubre que tiene $5.000.000 en facturas vencidas hace más de 45 días. El dueño, ahogado, fue al banco y pidió un crédito de capital de trabajo de $4.000.000 al 2,1% mensual. Va a pagar cerca de $1.000.000 en intereses en un año.
¿De dónde iba a salir esa plata si no del crédito? De los $5.000.000 que ya le debían. La solución no era endeudarse. Era llamar al área de pagos de esas cadenas, mandar un estado de cuenta con las facturas vencidas y cobrar. La plata existía. Estaba inmovilizada.
Antes de pedir un peso prestado, hazte una pregunta: ¿cuánta plata tengo atrapada en clientes morosos? Si lo que te deben vencido es mayor o parecido al crédito que ibas a pedir, no tienes un problema de financiamiento. Tienes un problema de cobranza. Y la cobranza es gratis; el crédito cuesta. Por eso vale la pena ordenar primero tus cuentas por cobrar con un aging que te muestre quién se está atrasando.
Cómo calcular tu capital de trabajo en minutos con Kavero
Puedes hacer todo esto a mano: descargar los registros del SII, listar tus facturas emitidas, marcar cuáles te pagaron, listar las de compra, separar las que vencen este mes y restar. Funciona, pero es tedioso y se desactualiza al día siguiente.
Kavero Empresas lo trae armado. Importa tus ventas y compras directo del SII, así que tus cuentas por cobrar y por pagar se construyen solas a partir de las facturas reales que emitiste y recibiste. Cada cuenta viene con su aging: cuánto te deben a 30 días, cuánto a 60, cuánto lleva más de 90 sin pagar.
El detalle que cierra el cálculo es el saldo ancla: tú le dices al sistema cuánta plata tienes hoy en la cuenta, y desde ahí concilia todo el movimiento. Con eso el Dashboard te muestra tu colchón real sin que armes una sola fórmula: lo que te deben pronto, lo que debes pronto y la diferencia. En la pestaña de Salud Financiera ves los KPIs que importan, incluido cuánto capital tienes inmovilizado en clientes antes de pensar siquiera en un crédito.
La idea no es que confíes en una caja negra. Es que el cálculo que harías a mano ya está hecho, actualizado con tus datos del SII, para que decidas con números de hoy y no con el balance del trimestre pasado.
Cuánto colchón deberías mantener según tu ciclo de cobro
No hay un número mágico igual para todos, porque depende de cuánto tardas en cobrar. La regla práctica: mientras más largo tu plazo de cobro, más colchón necesitas.
- Cobras al contado o a 7 días: con un colchón equivalente a 2 o 3 semanas de gastos fijos vas bien. Si gastas $3.000.000 al mes en sueldos y arriendo, ten unos $1.500.000 disponibles.
- Vendes a 30 días: necesitas cubrir al menos un mes completo de operación mientras esperas que entre el primer cobro. Con gastos de $3.000.000, apunta a $3.000.000 o más de colchón.
- Vendes a 60 o 90 días (típico vendiendo a grandes): tienes que financiar dos o tres meses de operación tú mismo. Acá el capital de trabajo es enorme y por eso este tipo de negocio sí justifica una línea de crédito bien usada, no para tapar morosos sino para sostener el ciclo.
Una forma rápida de calcular tu mínimo: toma tus gastos fijos mensuales, multiplícalos por los meses que tardas en cobrar y súmale un 20% de margen para imprevistos. Si gastas $4.500.000 al mes y cobras a 45 días (un mes y medio), tu colchón objetivo es alrededor de $4.500.000 × 1,5 × 1,2 = $8.100.000.
El error más caro es no saber tu plazo real de cobro. Crees que vendes a 30 días, pero tus clientes pagan a 50. Esos 20 días extra, mes tras mes, son la razón por la que vives apretado. Por eso revisar el aging de cobranza junto con tu flujo de caja proyectado te ahorra más sustos que cualquier crédito.
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