Cobras $500.000 por un proyecto, te sientes bien, pero después de la retención de la boleta y los gastos operativos te quedan $350.000. El mes siguiente cobras lo mismo y te quedan $320.000 porque tuviste que comprar un software. El tercer mes un cliente te paga con 45 días de retraso y no te queda nada. Esto le pasa a casi todo independiente que no tiene claro cuánto cobrar, qué documento emitir y cuánto le queda realmente en el bolsillo.
Este artículo no es una guía tributaria. No vas a encontrar aquí cómo llenar el formulario 22 ni los plazos del SII. Para eso están los contadores. Lo que sí vas a encontrar es cómo calcular el precio real de tus servicios para que la plata que cobras sea la plata que necesitas, y cómo llevar un control mensual que te impida llegar a fin de mes sin saber dónde fue todo.
Boleta de honorarios vs factura: cuál emites y qué cambia en tu bolsillo
La diferencia entre boleta de honorarios y factura no es solo un trámite. Cambia directamente cuánta plata recibes y cuánto debes provisionar para impuestos.
Boleta de honorarios
La emites si trabajas como persona natural sin inicio de actividades en primera categoría. La retención actual es del 13,75% (2026). Eso significa que si cobras $1.000.000 brutos, recibes $862.500. La retención la hace el pagador y la deposita directo al SII como anticipo de tu impuesto a la renta.
El número que importa para tu control financiero: de cada $100.000 que facturas, te llegan $86.250. Si tus gastos mensuales fijos son $700.000, necesitas facturar al menos $812.000 brutos para cubrirlos. Muchos independientes calculan "necesito $700.000, voy a cobrar $700.000" y después se sorprenden cuando no les alcanza.
Factura con IVA
La emites si tienes inicio de actividades en primera categoría (como empresa individual o sociedad). El IVA es del 19% y lo cobras al cliente, pero no es tuyo: es plata del SII que tú recaudas temporalmente. Si facturas $1.000.000 neto + IVA, el cliente paga $1.190.000, pero tú debes $190.000 al SII en tu declaración mensual de IVA (menos el IVA de tus compras con factura).
Para tu control financiero, el número clave es: los ingresos del negocio son el neto, nunca el total con IVA. Si miras tu cuenta bancaria y ves $1.190.000, no tienes $1.190.000 disponible. Tienes $1.000.000 de ingreso y $190.000 que le debes al fisco. Gastar ese IVA es la forma más rápida de meterse en problemas.
Regla de control: Cada vez que recibes un pago con IVA, aparta el 19% mentalmente (o en una cuenta separada). Ese dinero nunca fue tuyo.
Cómo calcular el precio real que te queda
El error más común al cobrar como independiente es fijar el precio basándote en lo que parece "razonable" o en lo que cobra la competencia, sin calcular cuánto necesitas que te quede después de retenciones, impuestos y gastos operativos.
La fórmula para boleta de honorarios
Si necesitas que te queden $800.000 limpios al mes después de la retención:
- Monto neto deseado: $800.000
- Dividir por (1 - tasa de retención): $800.000 / 0,8625 = $927.536
- Facturación bruta necesaria: $927.536 (redondeando, $930.000)
Pero eso no incluye tus gastos operativos. Si pagas $30.000 de internet, $15.000 de herramientas digitales y $20.000 de transporte, eso son $65.000 que salen de tu bolsillo. Entonces necesitas que te queden $865.000, lo que significa facturar al menos $1.003.000 brutos.
La fórmula para factura con IVA
Si necesitas que te queden $800.000 limpios:
- Monto neto deseado: $800.000
- Sumar gastos operacionales: $800.000 + $65.000 = $865.000
- Sumar provisión de impuesto a la renta (estima un 10-15% según tu tramo): $865.000 / 0,85 = $1.017.647
- El IVA lo sumas al cobro pero no lo cuentas como ingreso: cobras $1.017.647 + IVA = $1.210.000 aprox.
El punto es que el precio que cobras no es el precio que recibes. Si no haces esta cuenta antes de mandar la cotización, vas a cobrar menos de lo que necesitas y vas a enterarte recién cuando no alcance.
Tabla de referencia rápida: cuánto cobrar para que te quede lo que necesitas
| Necesitas que te queden | Boleta bruta | Factura neta (+ IVA aparte) |
|---|---|---|
| $500.000 | $580.000 | $590.000 + IVA |
| $800.000 | $928.000 | $942.000 + IVA |
| $1.200.000 | $1.391.000 | $1.412.000 + IVA |
| $2.000.000 | $2.319.000 | $2.353.000 + IVA |
Nota: la columna de factura asume gastos operacionales de $65.000 y provisión de renta del 15%. Ajusta según tu caso.
El control mensual que todo independiente necesita
Calcular bien el precio es solo la mitad. La otra mitad es llevar un registro mes a mes que te confirme si la plata que entra alcanza para lo que necesitas. Sin este control, el precio correcto se pierde entre meses buenos, meses malos, clientes que pagan tarde y gastos que olvidaste.
5 números que deberías revisar cada fin de mes
- Ingresos brutos facturados: Todo lo que emitiste en boletas o facturas, sin importar si te pagaron o no. Esto te dice cuánto trabajo hiciste.
- Ingresos cobrados: Lo que efectivamente entró a tu cuenta. La diferencia con el punto anterior son las cuentas por cobrar. Si esa diferencia crece mes a mes, tienes un problema de cobranza.
- Retención o IVA a provisionar: La plata que se fue (o se irá) al SII. Con boleta, ya se descontó. Con factura, debes apartarla tú.
- Gastos operacionales del mes: Todo lo que pagaste para operar: herramientas, transporte, insumos, subcontrataciones.
- Resultado neto: Ingresos cobrados - retención/IVA - gastos operacionales = lo que te queda realmente disponible para tu vida.
Si tu resultado neto es menor que tu retiro personal 2 meses seguidos, necesitas subir precios o bajar gastos. No esperes al tercero. El tercer mes ya es deuda.
El error de mirar solo la cuenta bancaria
Tu saldo bancario no es tu resultado financiero. Si un cliente te pagó $2.000.000 hoy por un proyecto que entregaste hace 3 meses, ese saldo se ve bien, pero $380.000 de eso son IVA que debes y $200.000 son costos que ya pagaste. Tu resultado real es $1.420.000, no $2.000.000.
Al revés: si tu saldo está bajo porque dos clientes te pagan la próxima semana, tu situación financiera real puede ser mucho mejor de lo que muestra el banco. El punto es que la cuenta bancaria mezcla tiempos y conceptos. El control financiero los separa.
Cobrar bien es una decisión de control, no de ambición
Muchos independientes sienten incomodidad al cobrar "caro". Pero cobrar bien no es cobrar de más. Es cobrar lo que necesitas para cubrir impuestos, costos y tu vida, con un margen que te permita crecer. Si cobras menos que eso, estás trabajando a pérdida. No por generosidad, sino por falta de visibilidad sobre tus números reales.
El primer paso es hacer la cuenta: cuánto necesitas que te quede, cuánto se va en retención o IVA, cuánto en costos operativos. Con esos tres datos, el precio mínimo se calcula solo. Después puedes cobrar más si el mercado lo permite, pero nunca menos.
Si quieres ver cómo separar correctamente las finanzas de tu actividad independiente de tus gastos personales, te recomendamos leer nuestro artículo sobre cómo separar las finanzas del negocio de las personales.
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