Es lunes en la mañana. Abres la app del banco, ves el saldo de la cuenta corriente y respiras tranquilo: hay plata. El mes va bien. Pero ese número de hoy no te dice nada sobre el jueves de la semana 6, cuando tienes que pagar sueldos, llega la cuota del crédito y todavía no entran tres facturas que te deben. El saldo de hoy es una foto de un instante; lo que decide si tu negocio respira o se ahoga es lo que viene en los próximos 90 días. Y eso casi nadie lo mira hasta que ya es tarde.
El flujo histórico no sirve para decidir
La mayoría de los dueños de pyme miran el flujo de caja hacia atrás: cuánto entró y cuánto salió el mes pasado. Está bien para entender qué pasó, pero es como manejar mirando el espejo retrovisor. Lo que ya ocurrió no lo puedes cambiar. La pregunta que importa no es "¿cuánta plata tuve?", sino "¿voy a tener plata cuando la necesite?".
Una proyección de flujo de caja responde esa pregunta. En lugar de mirar atrás, mira adelante: toma lo que tienes hoy, le suma lo que esperas cobrar en cada semana que viene y le resta lo que ya sabes que vas a pagar. El resultado es un saldo proyectado semana a semana durante los próximos 90 días. Y ahí aparece lo único que de verdad te interesa: la semana en que te quedas corto, antes de que llegue.
La diferencia es de tiempo de reacción. Si en abril descubres que en marzo te faltó plata, ya pasó. Si hoy ves que en seis semanas vas a quedar en rojo, tienes tiempo para actuar: cobrar antes, postergar una compra, no retirar ese mes. Saber antes es poder actuar; saber después es solo lamentarse.
Utilidad no es lo mismo que caja
Acá está la trampa que hunde a negocios rentables. Puedes ganar plata todos los meses y aun así quedarte sin caja. ¿Cómo? Porque la utilidad cuenta una venta cuando la facturas, pero la caja solo cuenta la plata cuando entra de verdad. Si vendes a 30, 60 o 90 días, tu utilidad sube hoy pero tu cuenta corriente no ve un peso hasta que el cliente paga.
Mientras tanto, los pagos no esperan. El arriendo vence el día 5, los sueldos el 30, el IVA del F29 el 12. Tus pagos son puntuales y tus cobros son lentos: esa brecha es la que te deja sin plata aunque el negocio "vaya bien". Por eso una proyección de caja no se arma con utilidades, se arma con fechas reales de entrada y salida de plata.
Los 3 ingredientes de una proyección
Una proyección a 90 días se arma con tres cosas, ni una más:
- Saldo inicial: la plata que tienes hoy, real. Banco más efectivo, cuadrado con lo que ves en la cuenta. Es el punto de partida de todo.
- Cobros esperados, con fecha: tus cuentas por cobrar, pero no en bloque, sino cada una con la semana en que de verdad esperas que te paguen. El cliente que paga a 30 días entra en la semana 4, no en la 1.
- Pagos comprometidos: todo lo que ya sabes que vas a desembolsar: proveedores, sueldos, arriendo, el IVA y el PPM del F29, las cuotas de crédito. Cada uno en su semana de vencimiento.
La fórmula es simple. El saldo de cada semana es el saldo de la semana anterior más lo que cobras menos lo que pagas:
Saldo semana = Saldo semana anterior + Cobros de la semana − Pagos de la semana
Armando la proyección con un ejemplo real
Tomemos una imprenta en San Miguel. Trabaja con clientes que pagan a 30 días, tiene tres empleados y vende parejo. Hoy abre el mes con un saldo en banco de $4.200.000. Vamos a proyectar las próximas seis semanas (medio trimestre, para que se vea claro el punto).
Primero, lo que espera cobrar. Tiene facturas emitidas que vencen así:
Semana 1: $1.800.000 · Semana 2: $900.000 · Semana 3: $2.100.000 · Semana 4: $700.000 · Semana 5: $2.400.000 · Semana 6: $1.100.000
Después, lo que ya sabe que tiene que pagar, cada cosa en su semana:
Semana 1: arriendo $1.500.000 + proveedor papel $2.200.000 = $3.700.000
Semana 2: F29 (IVA + PPM) $1.900.000
Semana 3: proveedor tintas $1.400.000
Semana 4: sueldos $2.800.000 + cuota crédito $650.000 = $3.450.000
Semana 5: proveedor papel $2.200.000
Semana 6: arriendo $1.500.000
Ahora corremos el saldo semana a semana, partiendo de los $4.200.000:
Sem 1: $4.200.000 + $1.800.000 − $3.700.000 = $2.300.000
Sem 2: $2.300.000 + $900.000 − $1.900.000 = $1.300.000
Sem 3: $1.300.000 + $2.100.000 − $1.400.000 = $2.000.000
Sem 4: $2.000.000 + $700.000 − $3.450.000 = −$750.000
Sem 5: −$750.000 + $2.400.000 − $2.200.000 = −$550.000
Sem 6: −$550.000 + $1.100.000 − $1.500.000 = −$950.000
Mira lo que pasó. El dueño abrió el mes tranquilo con $4.200.000 en el banco. Pero en la semana 4, cuando caen los sueldos y la cuota del crédito juntos, el saldo se va a −$750.000. El negocio es rentable: cobra más de lo que paga en el total. Pero en la semana de los sueldos, la plata que lo salva todavía no entró. Si solo mirara el saldo de hoy, jamás lo habría visto venir.
¿Sabes hoy cuál es la semana en que tu caja se va a rojo, o lo vas a descubrir el día que no alcance para los sueldos?
El sistema financiero que tu negocio necesita.
Ver Kavero EmpresasEl valle de caja: la semana más baja del trimestre
A esa semana 4 en −$750.000 se le llama el valle de caja: el punto más bajo de tu proyección, la semana en que te quedas más corto. Es el dato más importante de todo el ejercicio. No importa que el saldo del día 90 termine alto si en el camino pasaste por un valle negativo que te habría dejado sin pagar a tu gente.
Lo bueno de verlo con tres semanas de anticipación es que tienes margen para resolverlo, y hay varias palancas:
- Acelerar un cobro. Si logras que el cliente de la semana 5 ($2.400.000) te pague una semana antes, el valle desaparece. Una llamada a tiempo vale más que un crédito.
- Postergar un pago. El proveedor de papel de la semana 5: pídele pagar a fin de mes en vez de a quincena. Mueves la salida fuera del valle.
- No retirar ese mes. Si pensabas sacar plata como dueño, este es el mes para dejarla adentro.
- Conseguir una línea con tiempo. Si nada de lo anterior alcanza, negocias una línea de capital de trabajo con el banco con tres semanas de anticipación, no el mismo día desesperado.
Cualquiera de esas decisiones se toma con calma si ves el valle hoy. Ninguna se puede tomar el jueves que toca pagar sueldos. Por eso la proyección no es un reporte bonito: es la herramienta que te compra tiempo para reaccionar. Si el valle aparece porque tus clientes pagan lento, lo de fondo es ordenar tus cuentas por cobrar de la pyme para que la plata entre antes.
Los errores que arruinan una proyección
Asumir que todos te pagan a tiempo. El error más caro. Pones la factura en la semana en que vence "según el papel", pero ese cliente siempre paga con dos semanas de atraso. Tu proyección dice que tienes plata en la semana 3 cuando en realidad entra en la 5. Proyecta con la fecha probable real de pago, no con la del contrato.
Olvidar los impuestos. El F29 del día 12 es un pago tan seguro como el arriendo, pero como no es una factura de proveedor mucha gente lo deja fuera. El IVA y el PPM salen todos los meses. Si no los incluyes, tu valle se ve mejor de lo que es y te confías.
Olvidar los sueldos y las cuotas. Los sueldos del fin de mes y las cuotas de crédito que se debitan solas son los pagos que más hunden el valle, justamente porque caen todos juntos. Tienen que estar, en su semana exacta.
Mezclar plata del dueño con plata del negocio. Si retiras para ti y lo registras como un gasto cualquiera, distorsionas la proyección. Los retiros son una salida, sí, pero son una que tú controlas: en un mes de valle, simplemente no los haces. Ese control se pierde si están escondidos en el montón.
Por qué a mano la proyección no se sostiene
Armar la proyección una vez en una planilla es perfectamente posible, y vale la pena hacerlo para entenderla. El problema es mantenerla. Una proyección de caja solo sirve si está al día, y la realidad cambia todos los días: emitiste una factura nueva, un cliente te pagó antes, llegó un gasto que no tenías, se atrasó un cobro. Cada uno de esos eventos mueve el valle.
A mano eso significa volver a la planilla, encontrar la celda correcta y recalcular las semanas hacia abajo. La mayoría lo hace una vez en enero con entusiasmo y para marzo la planilla ya quedó vieja y deja de mirarse. Una proyección desactualizada es peor que ninguna, porque da una falsa tranquilidad. El capital de trabajo de tu negocio depende de tener esta foto siempre viva, no de un Excel de hace dos meses; si quieres profundizar revisa cómo gestionar el capital de trabajo de tu pyme.
Cómo Kavero proyecta tu caja a 90 días
Todo lo de arriba lo puedes hacer a mano: anotar tu saldo, listar tus cobros con fecha probable, listar tus pagos comprometidos y correr el saldo semana a semana. Lo explicamos completo justamente para que puedas hacerlo aunque no compres nada.
Kavero Empresas hace exactamente eso, pero solo. Toma tu saldo cuadrado contra el banco como punto de partida, agarra tus cuentas por cobrar con la fecha probable de pago de cada cliente, suma tus cuentas por pagar a proveedores, los sueldos, las cuotas de crédito y el impuesto del F29, y arma la proyección de caja semana a semana a 90 días sin que tengas que tocar una fórmula. Cada vez que registras una factura nueva o un cobro, la proyección se actualiza sola.
Y lo más importante: te marca el valle de caja, la semana exacta de saldo más bajo, y si proyecta negativo te avisa con anticipación para que actúes. En vez de descubrir el problema el día que pagas sueldos, lo ves hoy con semanas de margen para resolverlo. Eso es la diferencia entre saber antes y resolver después. Para que la foto de partida sea confiable, el primer paso es cuadrar y conciliar la caja de tu negocio.
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