A un dueño de pyme le preguntas cuánto vendió el mes pasado y te responde al tiro. Le preguntas cuánto le deben hoy sus clientes y se queda pensando: "harto, creo… unos cuatro millones, capaz que cinco". Esa duda es el problema entero. Cuando vendes con factura a 30 o 60 días no vendiste todavía: le prestaste plata a tu cliente, gratis, y ni siquiera sabes el monto exacto ni quién está atrasado. En Chile la Ley de Pago a 30 días debería protegerte de eso. Pero la ley solo sirve si tú sabes a quién le vas a cobrar, cuánto y qué está vencido. Sin ese control, la mejor ley del mundo no te paga las cuentas de fin de mes.
Qué dice la Ley de Pago a 30 días, en simple
La Ley de Pago a 30 días (Ley 21.131) cambió la regla del juego para las pymes que venden a crédito. Según la normativa vigente, salvo que las partes pacten otra cosa por escrito, el plazo máximo para pagar una factura es de 30 días corridos desde su recepción. Es decir: si entregaste y el cliente recibió la factura, el reloj corre, y a los 30 días esa plata es exigible.
La ley contempla que se pueda acordar un plazo mayor, pero eso no es libre: tiene requisitos, debe quedar registrado y existen topes. La idea de fondo es evitar que la empresa grande le imponga a su proveedor chico un "te pago a 90 o a 120 días" como si fuera lo normal.
Y hay dos dientes que mucha pyme no usa por desconocimiento. Cuando el pago se atrasa, la ley te da derecho a cobrar un interés (el interés corriente que fija la autoridad) más una comisión fija por recuperación o cobranza. No es plata simbólica: es un costo real que el cliente atrasado debe asumir, y que tú puedes exigir. Además, la factura electrónica tiene un mecanismo de acuse de recibo: pasados ciertos días sin que el cliente reclame su contenido, la factura queda cobrable por la vía ejecutiva, lo que en la práctica te da un título para exigir el pago en tribunales sin tener que demostrar la deuda desde cero.
Una advertencia honesta: las reglas finas (plazos del acuse, topes de plazo pactado, cómo se calcula el interés) tienen letra chica y se actualizan. Usa esto como mapa, no como asesoría legal, y verifica el detalle con tu contador o en el SII antes de mandar una carta de cobro con intereses.
El costo oculto de vender "a 30 días"
Vender a crédito se siente como crecer. Pediste menos plata por adelantado, el cliente te compró más, las ventas subieron. Pero hay un detalle que no aparece en la sensación: cada factura a 30 o 60 días es un préstamo que tú le haces al cliente, sin intereses y sin que te pregunten si quieres hacerlo.
Mientras esa factura no se paga, la plata sigue siendo tuya en el papel, pero no está en tu cuenta. No puedes usarla para pagar a tu proveedor, ni para los sueldos, ni para reponer stock. Eso es capital de trabajo: la plata que necesitas para que el negocio funcione mientras el ciclo de cobro se completa. Cuando vendes a crédito y compras al contado, ese capital se te va apretando solo, aunque las ventas vayan bien. Si quieres entender por qué un negocio puede ser rentable y aun así quedarse sin caja, te conviene revisar cómo funciona el capital de trabajo en una pyme chilena.
La trampa es que el costo es invisible. Nadie te manda una boleta que diga "le prestaste $4.300.000 a tus clientes este mes". Simplemente la caja anda justa y no sabes bien por qué. Por eso lo primero no es legal, es contable: tienes que saber el número.
Por qué la ley sola no te paga las cuentas
Acá está el punto que casi nadie dice. La Ley de Pago a 30 días está de tu lado, sí. Pero la ley es una herramienta de respaldo, no un sistema de cobranza. No te llama al cliente, no te dice cuál factura venció primero, no te avisa que el cliente que más te debe lleva 70 días sin pagar. Eso lo tienes que saber tú.
Y ahí es donde la mayoría de las pymes falla, no por floja sino por falta de control. Si no llevas un registro de qué te deben y cuándo vence cada cosa, no puedes hacer cumplir la ley aunque te ampare. ¿A quién le mandas la carta con intereses si no sabes quién está atrasado? ¿Cómo exiges la comisión por cobranza si no tienes claro hace cuántos días venció? La ley te da el derecho; el control te da la información para ejercerlo. Sin lo segundo, lo primero es letra muerta.
El método del aging: ordenar lo que te deben por antigüedad
La herramienta que convierte "me deben harto" en un plan de cobro se llama aging de cuentas por cobrar. Es simple: tomas todo lo que te deben y lo clasificas por antigüedad, según cuántos días pasaron desde que la factura venció. Cuatro tramos bastan:
- Por vencer: facturas dentro del plazo. Todavía no te deben nada, el cliente está al día.
- Vencido 1–30 días: recién se pasó. Un recordatorio amable suele bastar.
- Vencido 31–60 días: ya es atraso real. Acá aplican los intereses de la ley y conviene subir el tono.
- Vencido +60 días: plata en riesgo. Cobro formal, carta con intereses y comisión, y evaluar la vía ejecutiva.
Veámoslo con un ejemplo. Una distribuidora de insumos para panaderías en Concepción cierra el mes con $12.400.000 por cobrar repartidos en 11 clientes. Cuando los ordena por aging, la foto deja de ser una sola cifra y pasa a ser un plan:
Por vencer: $5.800.000 · Vencido 1–30: $3.100.000 · Vencido 31–60: $2.200.000 · Vencido +60: $1.300.000
Antes, el dueño veía "doce millones y algo por cobrar" y se quedaba tranquilo. Con el aging ve otra cosa: hay $3.500.000 vencidos hace más de un mes (los tramos 31–60 y +60 sumados), y dentro de eso $1.300.000 que llevan más de 60 días con un solo cliente. Esa es la plata que está más cerca de no volver nunca, y es exactamente donde la ley le da más derechos: interés corriente acumulado más la comisión por cobranza.
¿Sabes en este momento cuánto te deben tus clientes y qué parte está vencida hace más de 60 días?
El sistema financiero que tu negocio necesita.
Ver Kavero EmpresasCobra primero lo vencido, y usa la ley como respaldo
Con el aging armado, la cobranza deja de ser "voy llamando a ver quién me paga" y pasa a tener orden. La regla es simple: cobra primero lo más vencido, porque es la plata con más riesgo de perderse y donde la ley te da más fuerza.
La distribuidora de Concepción ahora sabe que su llamada del lunes en la mañana no es al cliente que le compró ayer, sino al que le debe $1.300.000 hace más de 60 días. Y esa conversación cambia cuando tienes los números a mano: no es "oye, ¿te acuerdas de pagarme?", es "tu factura del 12 de marzo venció hace 64 días; según la Ley 21.131 esto ya genera intereses y comisión de cobranza, te agradezco regularizar esta semana". Firme, con dato y con respaldo legal.
La escala natural es: recordatorio amable en los primeros días, cobro firme con mención a la ley pasados los 30, y carta formal con el cálculo de intereses y comisión más allá de los 60. Si la factura electrónica ya quedó cobrable ejecutivamente, ese es tu último escalón antes de tribunales. Cada escalón se apoya en saber cuántos días lleva vencida cada factura, dato que solo te da el aging. Para que funcione de punta a punta, ayuda tener ordenado el flujo de cotización, orden de compra y factura, porque ahí nace la fecha desde la que corre el plazo.
El otro lado: lo que tú le debes a tus proveedores
El control de cobranza tiene un espejo. Así como tú le prestas plata a tus clientes cuando vendes a crédito, tus proveedores te la prestan a ti cuando te venden a plazo. La misma Ley de Pago a 30 días que te protege como vendedor también te obliga como comprador: si te atrasas con un proveedor, él tiene derecho a cobrarte interés y comisión igual que tú a tus clientes.
La gestión sana es equilibrar los dos lados: que el plazo en que cobras no sea mucho más largo que el plazo en que pagas, porque esa diferencia es justamente la plata que tienes que financiar de tu bolsillo. Si cobras a 60 y pagas a 15, estás financiando 45 días de operación con tu propia caja. Llevar ordenado el control de cuentas por pagar a proveedores te deja ver ese desfase y negociar mejor de los dos lados.
Cómo Kavero lleva tus cuentas por cobrar y te avisa qué cobrar hoy
Todo lo anterior lo puedes hacer en una planilla: anotar cada factura con su fecha de emisión, calcular los días vencidos, agruparlas en tramos de aging y revisar la lista cada lunes. Se puede, y por eso lo explicamos completo arriba. Lo que cuesta no es armarlo una vez, sino mantenerlo al día semana a semana sin que se te escape ninguna factura.
Kavero Empresas lleva eso solo. Registras tus ventas a crédito y el sistema arma el aging de cuentas por cobrar automáticamente: te muestra cuánto está por vencer, cuánto vencido 1–30, 31–60 y +60, por cliente y por factura. No tienes que calcular días a mano ni acordarte de quién quedó debiendo.
Y tiene la pieza que convierte el dato en acción: una alerta de "cobra hoy" que te dice, cada vez que abres el sistema, qué facturas vencen esta semana y cuáles ya están atrasadas, ordenadas por antigüedad. En vez de revisar la planilla a ver qué se te pasó, el sistema te pone adelante la llamada que tienes que hacer hoy. La ley te respalda; Kavero te dice a quién aplicarla primero.
Para profundizar en cómo se gestiona todo el ciclo de cobro, desde la venta hasta que la plata entra, está la guía completa de cuentas por cobrar para pymes en Chile.
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